Quizás os parezca curioso el título, pero es que es así como empieza y como acaba la obra más importante de la literatura en español: Don Quijote de la Mancha.

En realidad empieza con el prólogo dónde el autor cuenta cómo (supuestamente) se encontró con el manuscrito de la obra en un mercadillo; y termina con unas notas aclaratorias sobre un hecho de la historia relacionado con Sancho Panza y su rucio (burro). Por lo menos en la versión que yo tengo.

¿Y todo esto a cuento de qué viene? Pues a que…

¡Por fín he conseguido leerme El Quijote!

Gracias por los aplausos pero no se merecen…gracias de verdad… vais a terminar por hacerme enrojecer. Ya, ya, suficiente.

Ya sé que este no es un blog de reseñas. En realidad aún no tengo claro cómo enfocar todos estos artículos, pero está claro que de reseñas no es. Para eso podéis encontrar por la red blogs que hacen reseñas mucho mejores de las que yo podría hacer. Mi intención con este artículo es dar mi opinión de esta obra cumbre de la literatura castellana y contar un poco mi experiencia con la historia del manchego más famoso de todos los tiempos.

Mi primer contacto con El Quijote, o por lo menos lo que recuerdo que llegó primero, fue la serie de dibujos animados que echaban en TVE con aquella canción tan pegadiza en la intro: Sanchoooo, Quijote. Quijoteeee Sancho.

Años más tarde y de nuevo en TVE, recuerdo haber visto en casa algún que otro capítulo de la serie que protagonizaban Fernando Rey y Alfredo Landa. Aunque no llegué a terminar de verla y con escasos diez años poco iba a entender.

Si estáis interesad@s en ver esta serie, podéis hacerlo a través de la sección de A la Carta de TVE. Aquí tenéis el enlace a la primer capítulo.

Ya en el instituto, como estudié ciencias, no tuve la ocasión (ni la obligación) de leerlo. Bastante tenía ya con los logaritmos neperianos, los límites y los campos magnéticos. Pero me acerqué a la obra de cervantes de otra forma, una forma que me atraía mucho más a mis dieciséis años: la música.

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Sólo con la portada ya me ganaron, pero el contenido no se quedaba atrás.

Con La Leyenda de la Mancha de Mägo de Oz descubrí dos cosas, que el Quijote podía ser guay, y que el Heavy con vientos y violín ganaba mucho. Es verdad que hasta que no me he leído la novela no he entendido bien algunas de las canciones y que el disco sólo cubre algunos pasajes de la primera parte y algo del final de la segunda, dejándose por el camino muchas historias importantes. Pero aun así, considero que sirvió en su momento (y sigue sirviendo) para acercar la historia a un público más amplio.

Años más tarde, cuando por fin me picó el gusanillo de la lectura llegó a mis manos el primer ejemplar que intenté leer de verdad. Era una promoción de Caja Castilla la Mancha por el 400 Aniversario de la primera parte y costaba solamente 1 Euro.

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Edición de bolsillo que está en todas las casas de Castilla la Mancha

He de confesar que aunque lo intenté varias veces, nunca fui capaz de pasar de las primeras cien páginas. Y aun habiendo leído esas páginas no me enteré de la mitad de cosas, había demasiado vocabulario que desconocía (y sigo desconociendo) y por eso la historia no terminó de engancharme. Lo dejé aparcado esperando que al cabo de los años, con más bagaje como lector, pudiera por fín hincarle el diente hasta el final.

Con la llegada del libro electrónico, volví a intentarlo, pero de nuevo fracasé. Sin embargo, hace dos años descubrí una nueva versión adaptada, fielmente según el autor, al castellano actual y fue entonces cuando ví la oportunidad que llevaba tanto tiempo esperando. Confío en que no me hayan cambiado mucho la historia original.

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Gracias, Andrés, porque has conseguido que consiga terminarlo y disfrutarlo.

¿Y qué puedo decir de la obra en sí? Pues que es muy divertida, esa es la verdad. Tal vez por momentos se me hizo algo pesada, pero eso tenía más que ver con mi estado de ánimo en ese momento que por las historias en sí. Me lo he leído en su mayoría en los viajes al/desde el trabajo y a las siete de la mañana a veces me costaba.

Es una obra para leerla con ganas, para disfrutarla y reírte a gusto de todas las ocurrencias de ambos personajes. Por que si una cosa me ha quedado claro es que aunque la novela lleve el título de Don Quijote, la presencia de Sancho Panza es muy necesaria y es la mitad de todo. Son las dos caras de la misma moneda. Un tándem especial.

La novela se editó en dos partes con unos cuantos años de diferencia entre la salida de ambas obras. La primera lleva el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y en la segunda ya cambia a El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha.

En la primera se encuentran quizás lo más conocido de la obra, como la escena con los Molinos de viento, el bálsamo de Fierabrás o el altercado con Maritornes. Y aunque el autor mete algunos relatos dentro de la historia principal que pueden llegar a ser un poco aburridos (sí Cardenio, hablo de tí), la gran cantidad de personajes que aparecen y las anécdotas que le suceden a los protagonistas son dignas de leer. Me reí mucho con algunas en mitad del tren, tengo testigos que lo pueden asegurar y que me miraban raro.

La segunda parte me pareció mucho más entretenida. Aunque no la leí seguida, dejé dos libros de separación y algo de tiempo. Para empezar, Cervantes juega con la idea de que la primera parte de las aventuras de Don Quijote fue publicada en un libro (e incluso se publicó una supuesta segunda parte falsa de la que el autor se queja) y este hecho hace que muchos de los personajes con los que se cruzan Don Quijote y Sancho, les conozcan de antemano, sepan de qué pie cojean  e intenten reírse de ellos.

Aquí se ve reflejado el dicho de “¿Quién es más loco, el loco o el loco que sigue al loco?“.

Esta segunda parte la veo más como un viaje y no sólo porque consigan salir de La Mancha, si no porque me da la sensación que ambos personajes sufren una transformación en su manera de ser y en su forma de ver las cosas que los acerca mucho más el uno al otro. Si en la primera parte son como la noche y el día, en esta segunda acaban siendo uña y carne.

Y bueno, estas son mis impresiones con las que he intentado no destripar nada de la trama. Recomiendo a todo el mundo su lectura. Es un libro divertido, que se debe disfrutar en una primera lectura. Estoy convencido de que es una obra que tiene muchas capas y que con una segunda lectura reposada se pueden sacar muchos matices. Tengo claro que toda la obra es una manera de reflejar la sociedad de la época, una crítica a muchas cosas: a las distintas escalas sociales, a la manera de ser de la gente, a la pobreza, a los nobles, al aparentar, a la envidia… a los libros de caballería.

Se debe leer teniendo en cuenta que se escribió hace cuatrocientos años. Además creó una manera de contar historias de las que todas las obras posteriores han tomado algo.

¿Una obra maestra? Sin duda alguna. Pero se debe leer con ganas y con la intención de divertirse, así se disfruta mucho más.

Esta vez no os voy a pedir que compartáis el artículo con nadie. Estoy seguro que no interesa mi opinión respecto al Quijote. Hay personas por ahí que habrán hecho análisis mucho mejores y más entretenidos que este. Tan sólo quería compartir y dejar escrito lo que considero (para mí) un paso importante dentro de la literatura. Si he conseguido que os pique el gusanillo de leerla, será más que suficiente.

Podéis encontrar la obra original gratuitamente en muchos lugares de la red (pues está libre de derechos de autor) por si queréis darle una oportunidad, por ejemplo aquí:

http://www.donquijote.org/spanishlanguage/literature/library/quijote/

“Y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro.”

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