Hola a tod@s,

siguiendo con la tendencia del último relato publicado, hoy me gustaría presentaros otro, un poco más corto de lo normal.

No termina de estar clara la división entre relato largo, corto o mirco-relato. Estoy preparando un artículo al respecto, pero eso vendrá más adelante.

En estas fechas de relax y desconexión prefiero compartir con vosotr@s textos más ágiles de leer.

Sin más, os presento el último relato, espero que os guste.

 


Veinte segundos

 

Ella no dejó que el despertador sonara más de dos segundos. Cuando lo detuvo volvió a girarse en la cama y boca arriba lanzó un suspiro. Él le pasó un brazo por encima y la atrajo hacia sí.

—¿Estabas ya despierta? —dijo tras darle un beso.
—Sí, llevo ya un rato dando vueltas.
—¿Por qué?
—¿Por qué va a ser? —dijo alterada y se incorporó de la cama, se sentó al borde y se quedó unos segundos en silencio dándole la espalda. Luego giró la cabeza y le miró fijamente— Lo voy a hacer ahora.
—¿Ahora? —respondió él saliendo de la cama de un solo salto.
—¿Para qué vamos a esperar? No tiene sentido —Se levantó, se puso la bata y salió de la habitación—. Cuanto antes lo sepamos, mejor—Se la escuchó decir desde  el cuarto de baño.

Él salió detrás de ella y desde el marco de la puerta del cuarto de baño se quedó observándola unos instantes mientras ella se lavaba la cara y se miraba en el espejo.

—¿Necesitas algo?
—Sí —respondió ella—, tráeme un vaso de plástico.
—¿De plástico o desechable?
—Desechable, hombre —dijo lanzando una carcajada—. No pretenderás usarlo luego ¿no?
—Tienes razón —dijo él negando con la cabeza—, son los nervios. Ahora vuelvo.

Un minuto después, él estaba de vuelta en el cuarto de baño con tres vasos desechables de distinto tamaño.

—No sabía cuál coger —justificó su elección.
—Pues el pequeño —respondió ella ya sentada en la taza—, a ver si crees que voy a llenar el de medio litro.
—Yo que sé.

Le dio el vaso más pequeño y se quedó allí de pie. La chica llenó el vaso en un par de segundos y luego se lo entregó al chico para que lo sujetara mientras se subía los pantalones.

—Trae —le dijo, luego cogió el vaso y metió el dispositivo de plástico en el líquido—. Hay que contar veinte segundos exactos. Uno, dos, tres…

Él no dijo nada mientras ella contaba en voz alta. Cuando terminó, sacó el dispositivo del líquido y tiró el contenido del vaso al váter. Luego le entregó el vaso vacío.

—Tíralo, anda.
—Voy —Salió corriendo del cuarto de baño y tiró el vaso al cubo de residuos plásticos. Aunque antes lo enjuagó en el grifo del fregadero— ¿Cuánto tiempo hay que esperar? —preguntó mientras volvía al cuarto de baño. Cuando llegó, ella estaba fuera en el pasillo.
—Ya está —dijo con una sonrisa nerviosa—, papá.


 

Si os ha gustado os agradecería que lo compartierais en vuestras redes sociales o vuestras redes familiares.

 

Photo by Sonja Langford on Unsplash

Anuncios